Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

Fluir por deseo

El tiempo puede pasar lento.

A veces.

Otras veces no.

Se hace eterno.

Y nos hacemos eternos con él.

Creíamos tener todas las respuestas.

Pero empezamos a vivir al medio día.

Y a veces a la media noche.

Siempre medio día menos o medio día más.

Hablemos de amor.

Hablemos de estrellas.

Cuando me encuentro cruzando un puente.

Y tu te encuentras cruzando una ciudad.

Manos en los bolsillos.

Manos sueltas.

Manos que cogen celulares que conectan.

El sol alumbra nuestras narices pecosas.

Uno no calienta.

El otro te sofoca.

Respiro y se que quiero dos cosas.

Irme sin irme.

Lo que quiero esta aquí.

En la paz.

En las eternas caminatas a ningún lugar.

A todos.

Pero también está allá.

En la compañía.

En las eternas risas.

En los eternos abrazos.

La vida fluye por deseo.

Donde estaré en un año.

En un mes.

En una hora.

Si todo debe pasar de cierta forma.

Así es como deberá pasar.

¿Porque interponernos?

Los caminos que tomemos se desdoblarán por inercia.

Aquellos que se los llevó el deseo.

Y los devolvió con animosidad.

Es por las decisiones que tomamos.

No las que desean tomarnos.