Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

Un vaso de café, por favor

Siempre lo veía en el mismo lugar.

A la misma hora.

Con la misma ropa.

Siempre pasaba a su lado.

O un poco más lejos.

Con el teléfono en mano.

O con audífonos.

No prestaba atención mientras lo hacia.

No siempre.

Lo miraba de reojo y sin ninguna expresión.

Los primeros días que lo vi, sin embargo, intentaba sonreírle.

Lanzarle esa mirada cálida que puedo tener si en verdad me lo propongo.

El nunca me vio.

Hasta dónde se.

Tenía un insipiente remedo de joroba.

Una barba un tanto canosa.

Piel morena.

Piel sucia.

Piel sin abrigo.

El sujeto solo pedía una vaso de café.

Un gesto.

Un poco de calor.

El pedía el mínimo interés en la gente.

Lo único que le escuché decir fue

«Un vaso de café, por favor»

Y seguía andando en círculos.

En zig zag.

Arrastrando los pies.

Arrastrando su vida entre las personas que andaban por ahí.

Metidos en las suyas.

Como yo.

Con mil preocupaciones en la cabeza.

Unas más innecesarias que otras.

Ninguna indispensable.

Ninguna que fuera lo suficientemente importante como para parar y ofrecerle un vaso de café.

Ayer pasé por ahí.

Lo vi tomando un vaso de café.

Caminé muy cerca y le sonreí.

Él asintió y noté una expresión tranquila en su rostro.

Siguió andando.