Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

Cada Paradero

Me gusta tomar el bus

Simple y llanamente porque ya no lo tomo

Porque andamos apurados o con pereza

Lo queremos todo fácil y rápido, o no lo queremos

Nos acostumbramos a tenerlo todo al alcance, y cuando sucede lo contrario recién nos ponemos a pensar.

Gente con ojeras

Ojeras que cubren ojos chinos de sueño

Ojos cansados de la cotidianidad

De la misma ruta, el mismo tráfico, el mismo cobrador, el mismo paradero.

Empiezas a observar mientras el bus avanza, mientras tu cabeza, apoyada en la ventana, se golpea constantemente

Pero no cambias de posición

De pronto sientes que estas cansado

Que debes apreciar más y criticar menos

Sus actitudes

Su ropa

Su mirada perdida en el carro que nunca llega

Todo parece estar cerrado a esta hora

Pero no es tan temprano, no realmente

No para los que tienen que levantarse a las 4 o 5 de la mañana, para tomar su carro, su colectivo, su bus, su medio de llegar a donde deban y puedan llegar.

Y el tiempo sigue pasando, y sigo sin llegar

Y duermo

Y despierto en los baches

En los semáforos

En las conversaciones de algún niño con una señora, o de una pareja de enamorados, o de alguien por el teléfono

Siempre comunicándonos

Siempre despiertos

Me encuentro del otro lado, finalmente.

Viéndome cabeceando

Y personas paradas a mi costado

Y personas sentadas, también cabeceando

Finalmente, es imposible no cabecear

Indiscutible a estas horas de la mañana, a cualquier hora del día

Pues el tráfico siempre va a estar

Y las distancias siempre nos parecerán largas

Y algún niño nos sonreirá del asiento de adelante

Alguna señora hará algún comentario malhumorado del viaje

Llegamos

Caminamos

Y estás del otro lado nuevamente

Peatón

Intentando que los carros no te pisen

Que algunos conductores te respeten

Pero debes hacer lo posible por llegar a tiempo

Igual ya estás tarde, siempre tarde, siempre apurado

Con rastros de preocupación en tu frente, en tu mirada

Es algo que no puedes ni podrás ocultar

Es tu sello

Simbolizando el remedo de identificación que te queda.

Día a tarde

Tarde a noche

Noche a madrugada

Madrugada a un amanecer sin sol ni lluvia

Solo garúa

Que, así como su textura y apariencia, nos deja mucho que desear.

Y llegaste, no pasa nada, no está la jefa.

Pero piensas en los paraderos que viste, en las personas con las que cruzaste miradas, en el frío, en la compañía, en la costumbre con la que vivimos.

A veces sin darnos cuenta, a veces en una negación empedernida.

Cada paradero tiene su historia, con rostros, sonrisas

Abrazos y largas esperas.

Últimas y primeras veces.

Tal vez lo único que necesitábamos era tomar ese bus, esa ruta equivocada.

Y observar,

Observar eternamente

Historias que no conoceremos nunca.