Ya no pides perdón.
Hace tiempo dejaste de hacerlo.
Estás roto por dentro
Y no puedo arreglarte.
Y esa noche solo quiso mirarlo a los ojos y decirle:
Siempre es la misma historia
Siempre es el mismo problema
La misma mirada triste y desesperada
Los mismos labios engrasados
Mejillas rosadas
Sudor en la frente
Ojos desorbitados
No pudo. No quería hacerle daño.
Siempre el mismo arrepentimiento
Siempre el mismo olor
Los mismos abrazos que piden perdón
Lo dicen, lo gritan
Simple y llanamente porque no eres capaz de decirlo abiertamente
De admitir
De enfrentar
Lo abrazó con angustia, y quizás, con el poquito de amor que aún le quedaba.
Te refugias en el arte de la insignificancia
Y así han pasado casi 30 años
Si las cosas siguen así, probablemente pasen otros 30
Mientras no des la cara
Mientras sigas quitándole importancia al asunto
Cambias un par de días, pero no mejoras
No realmente
No puedo arreglarte, no
Pero tampoco puedo dejarte
Porque aunque estes muerto por dentro
Tienes a personas que aún te necesitan vivo.
No seas egoísta
No es rentable