Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

Dicen que he perdido la sonrisa

la pluma, la rabia

el ruido, la trompa

de los tigres que me amaban

 

Cuando entonces era hermoso

plano, circunspecto

pero señor

cuánto quería yo ser Nobel

o Asturias por lo menos

y así se me fueron los años

en Dylan, la cerveza y un puñado de amigos

que la verdad

no sirvieron para nada

 

Y así se me fue el viento

en foritos dulces pero

profundamente irrelevantes

 

Y así se me fue el tiempo

con cada aliento

que la universidad decomisaba

 

Y se me fue la rabia

el ruido

y me vino una pena inmensa

como un elefante

con la trompa triste

que trata de huir

de sus marfiles

 

Es cierto: se me fue el ruido

la peste, la pose

la oscura retahíla de los diecinueve

y me vino la noche

sin avisar y también

sin diplomas sin embargo

¿Es que no sigo siendo el mismo?

¿Es que la rabia no está ahí dentro

adormecida, secuestrada?

Hijos de puta los que un día

bajo el sol de mayo

yo comía un sandwich de pavo

y mi madre me traía el té en una taza adornada

con pequeñitos elefantes

 

Hijos de puta, voy diciendo

los que me arrancaron de un abrazo

la pluma, el morbo

la fe, las buenas

calificaciones

los lindos y codiciados

marfiles

de mi infancia paquiderma.

 

Lo intentaré de nuevo

porque mis entumecidas

pezuñas

no se dan por vencidas

 

Es un estúpido el reloj que me dio mi padre

es una reverenda mierda la palmadita que me dio

mi profesor de Literatura

cuando escribí esa porquería sobre

cómo me dormía

en los desiertos africanos

cómo se curtía mi piel

bajo el sol de mayo

por entonces

Pero señor

¿No me va dar usted un beso?

¿No firmará usted el diploma

que jamás merecí?

¿No dará un trabajo

a este viejo gigante?

 

Entonces yo tenía pareja

muslos bellos

colombiana hermosa

 

Y tuve también

una bisexualidad irreverente

que en secreto disfrutaba

mientras me clavaban

el marfil bajo la cola

 

Y así se me fueron las ganas

de ser el exitoso macho alfa

del capitalismo rimbombante

 

Y así se me fueron las ganas

de especular

de meterme en la bolsa

de ponerle un terno al elefante

 

Ahora triste vuelvo

mis dos nalgas al desierto

y me siento viendo al sol

depositarse en el entierro

de otro jueves en que soy

un poco menos de lo que anhelaba

 

Esta vida no es

claro está

la que yo quise

Es mi vida sin embargo

y no va cambiar

no importa cuánto brame

 

Y que vengan, señor

cien mil cazadores

y me lancen sus flechas

y me llenen la trompa de plomo

 

Porque es mi vida sin embargo

y estoy dispuesto a entregar mis marfiles

mis malas rimas

mi mal verso

lo poco que fui en el verso del tiempo de los 22 años que curso

estoy dispuesto a todo eso

(a dejar a madre, a Luis,

las luces, el gran cielo

que me pintaron los rectores)

estoy dispuesto a esto y más

 

Por recuperar la rabia

por seguir viviendo

 

Señor, escúcheme

le ruego

y disculpe usted si el poema

le salió más largo de lo esperado

(yo sé que tiene

sus cuentas, imagino

que saldar

sus hijos, bellos

que llevar, de la mano

hacia la muerte)

pero le ruego que me dé un minuto:

 

¡¿No ve en estas líneas

la cara misma

de la desesperación?!

 

¡¿Por qué entonces

Señor, pregunto

no me extiende la mano

y me soba esta trompa?!

 

¡Esta trompa miserable,

esta trompa trasplantada

en un trance sin permiso!

-A.V