Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

Reescribir tu historia

Se sentó en el borde del sofá que daba a la ventana. Estaba un poco abierta y ella poco vestida para el frío de ese pueblo. Encendió un cigarrillo y dejó que el humo recorriera su rostro por un instante, para luego salir con tranquilidad y escurrirse entre los árboles del bosque.

(…) El viaje es largo, pero es lo que cuenta. Lo han escrito muchos autores, lo han escrito todos alguna vez. Lo han pensado, sentido y afirmado. Es tan trillado que en algún punto deja de serlo y se convierte en un hecho, en una afirmación mundial, un consenso que traspasa conocimientos y creencias. (…)

Sus pensamientos empezaron a rozar las frutas en los árboles, en las ramas, en los tallos híbridos por un sol que no calentaba y viento que sutilmente los secaba.

Ya no había nieve sobre las ramas, ni hojas congeladas , pero el invierno aun estaba comenzando y se proyectaba prometedor.

Antonia decidió escribir el resto de su vida.